Archive for the 'Penas y melancolías' Category

Día 60 de ausencia: hartazgo

Estoy rehaciendo mi vida. O al menos lo intento. Debería de estar feliz, sentir el entusiasmo que produce la posibilidad de emprender un nuevo camino. Y sin embargo….

Y sin embargo, no puedo evitar la injusta sensación de estar haciendo algo deplorable, reprochable, censurable. No puedo evitar la ¿inmerecida? sensación de ser un cabrón.

Y todo porque ELLA continúa sufriendo. Sus mensajes en mi teléfono cada sábado me recuerdan  su angustia.  “Sin ti, nada tiene sentido”. Frases que se me clavan como alfileres. Mensajes que remueven mi conciencia, que consiguen su efecto y me hacen daño .

Sé que es injusto. Sé que sus palabras buscan provocar en mi una reacción que no se producirá. Sé que sus actos tienen un cierto tinte de chantaje emocional, quizás  accidental. Sé que no puedo hacer otra cosa. Sé que mi vida es mia y sólo yo debo decidir sobre ella. Sé todo eso.  Y aún así me siento egoísta. Egoísta por pensar en mi.

Y estoy harto.

Día 37 de ausencia: presagios

Hace unos meses, cuando las disputas comenzaron a ensombrecer la devoción que nos profesábamos, escribí algo que –más allá de ser una simple ñoñería- presagiaba lo inevitable:

                   Eres mi contradicción.

Cierro los ojos para verte,

te  extravío para encontrarte,

te olvido para recordarte,

te aborrezco para gozarte.

                   Eres mi contradicción.

Cuando te pierdo me faltas,

cuando  me buscas me oculto,

cuando te tengo me sobras,

cuando te acercas te huyo.

                   Eres mi contradicción.

Realmente, yo soy mi propia contradicción. Y estoy cansado.

Día 36 de ausencia: percepciones

Cuando dos personas viajan en un tren sentados frente a frente, observando el exterior por la ventanilla, ambos creen estar viendo el mismo paisaje. Nada más lejos de la realidad. Una ve como los árboles, las praderas, los edificios, las estaciones se aproximan, haciéndose cada vez más cercanos. La otra ve esos mismos árboles, esas mismas praderas, esos mismos edificios y estaciones, pero más tardíamente, haciéndose cada vez más lejanos, cada vez más pequeños.

Esta experiencia (resumen de un pasaje magníficamente narrado por Benedetti en “Primavera con una esquina rota”, léanlo, no se arrepentirán) se repite en todos los ámbitos de nuestra existencia: hay personas que viajan por la vida viendo el futuro como algo hermoso que se acerca, mientras que otras sólo son capaces de ver el pasado alejándose.

¿Cuántas veces creemos ver el mismo paisaje cuando avanzamos por la vida en compañía de esa persona a la que amamos?. ¿Cuántas veces nos equivocamos y sólo –desgraciadamente sólo- nos damos cuenta de la falsedad de nuestras percepciones cuando decidimos seguir caminos diferentes, cuando decidimos bajarnos de ese tren que nos llevaba a un destino común?

Viernes, 04 de diciembre de 2009. 19:30 h. Me he sorprendido a mi mismo esperando otra de sus misivas. Creía haber abandonado ese tren. Juraría que me había bajado en la última estación y ni siquiera había mirado hacia atrás para no ver como se alejaba. Y ahora temo estar en medio de la vía, esperando ser arrollado por él.

La soledad es la más puta de las aflicciones: se antoja cuando falta y se odia cuando se consigue.

Día 32 de ausencia: injusticias

Dice Paulo Coelho en uno de sus artículos para la prensa:

“De todas las poderosas armas de destrucción que el hombre ha inventado, la más terrible es la palabra (…). Trata de ver si estás utilizando esta arma. Ve si están utilizándola contigo y no lo permitas.”

Nunca me sedujeron las novelas de Cohelo, pero sus relatos y crónicas periodísticas me agradan porque reunen con destreza brevedad y acierto.

Lo mismo me ocurre con Pérez Reverte y lo contrario con Andrés Trapiello. La última novela de éste autor leonés, “Los confines” -un precioso brindis a los amores improbables y las desgracias imprevistas-, guarda en tan sólo un párrafo estas verdades axiomáticas y, por ende, indiscutibles:

-“Ser feliz significa poder percibirse a sí mismo sin temor.”
-“El camino más corto hacia la felicidad es el amor, como el camino más corto hacia el amor es la desdicha.”
-“Existen los paraísos perdidos (…), los lleva uno dentro.”

ELLA está intentando percibirse como es sin que eso le produzca miedo, porque el miedo le ha hecho desdichada impidiéndole amar realmente y ser feliz.

Al menos eso es lo que ELLA piensa y lo que ELLA me dice: periódicamente me envía un correo a modo de diario en el que se descubre a sí misma sus miserias y carencias, buscando el camino de esos paraísos que todos llevamos dentro.

El fin de esas misivas, me dice, es sólo que yo las reciba, aunque no las lea, porque es algo que me debe y forma parte de su terapia de autoanálisis para afrontar mi ausencia.

Y yo las recibo. Y, naturalmente, las leo.

Y pienso que no es justo.

No es justo porque las palabras que contienen esas cartas me producen heridas. Son, como dice Coelho, armas terribles que me están impidiendo avanzar. Veo que las está utilizándo conmigo y no lo puedo permitir. No puedo consentir que lo que le hace bien a ella –si así es en realidad- me destruya a mí.

No lo puedo permitir porque acabaré odiando el recuerdo del tiempo que compartimos. Y eso no.

Día 26 de ausencia: recordando

6:33 Suena el despertador, como cada mañana de cada día laboral.
Hoy hace un mes que pasamos la última tarde juntos, sin roces, sin peleas, sin reproches.
Hoy hace un mes que la noche nos trajo el principio del fin.

Día 20 de ausencia: egoísmos

Deseo que ella se olvide de sufrir, de lo bueno que vivimos, del tiempo que cree perdido, de sus angustias, de sus culpas, de sus arrepentimientos. De mi.

Por puro egoísmo deseo que ella avance y supere todo esto con pasos mas amplios que los mios. Pero yo doy grandes zancadas, por puro egoísmo. Deseo que ella encuentre a quien le haga feliz y le cure las heridas. Por puro egoísmo.

“Como desees” han sido sus últimas palabras antes de borrar todo contacto que me recuerde. Es lo mejor, estoy convencido, para no prolongar la amargura, para dejar al tiempo hacer su cura. “Como desees”. Eso es lo que deseo. Por puro egoísmo.

Día 9 de ausencia: alegato

Trouble

 

I never meant to cause you trouble,
And I never meant to do you wrong,
And I, well if I ever caused you trouble,
O no, I never meant to do you harm.

O no I see,
A spider web and it’s me in the middle,
So I twist and turn,
Here I am in love in a bubble,

Singing, I never meant to cause you trouble,
I never meant to do you wrong,
And I, well if I ever caused you trouble,
Although I never meant to do you harm.

They spun a web for me,
They spun a web for me,
They spun a web for me.

 

El motivo

Su ausencia ha enterrado un blog. Y ha hecho nacer otro. ¿El motivo? muy simple: volver a empezar. Aunque ya nada será lo mismo.

Ausencias del pasado