Archivo para 29 enero 2010

Cosas que nunca me dije: inventario

¿Qué es lo que no deseo? pensar en lo que no quiero. Por eso -y porque sí- hago inventario de lo que tengo, de mis pertenencias materiales y mis patrimonios intangibles, descubriendo pistas sobre aquello que me falta. 

Estas son, anárquicamente ordenadas (extravagante paradoja),  algunas de mis posesiones:

  • Dos pies izquierdos.
  • Una Moleskine que no me sirve: sigo olvidando casi todo lo importante.
  • Una casa, o más bien un pisito, a medias con un señor gris de gafas que se dice director de banca.
  • Mala leche y buena miga.
  • Incontables juegos de llaves, lentes, carteras, relojes y deseos, extraviados en algún rincón de algún recóndito lugar de este mundo. 
  • Un potus –Scindapsus aureus le gusta apodarse con aire arrogante- empecinado en no morirse como el resto de plantas que han pasado por mi vida (todas se fueron desnudando poquito a poco hasta decir adiós).
  • Un auto, altruista y generoso, que hace lo posible por evitar que la crisis agobie a los propietarios del taller (dos visitas en una semana… creo que está enamorado).
  • Muchos libros comprados, regalados, heredados y alguno robado.
  • Los padres que uno desea.
  • Un trabajo esquizofrénico, a veces necio, a veces lúcido, casi siempre desquiciante. 
  • Su compañía. Y la tuya.
  • Una salud de hierro que no apreciaré hasta el día en que me rehuya.
  • Un pasado, del que no me arrepiento.
  • Un futuro, que no me inquieta.
  • Un presente, aunque no me convenza.

Con este equipaje y algún otro bulto, me alcanza para avanzar.  O al menos, para no regresar.

Cosas que nunca me dije: búsqueda

Me busco, pero sólo encuentro retazos desordenados, trozos desenfocados de este puzle maldito que no consigo encajar. Y el tiempo, poco a poco, va quebrando la esperanza de encontrar la pieza que ensamble todos los fragmentos. ¿Y si mando a la mierda este detestable puzle y me compro un parchís?

Día 75 de ausencia: deseos

Un año más. O uno menos. Todo depende de la perspectiva. De la cara del cubo de barbaria en el que nos encontremos. De si vemos la botella medio llena o medio vacía. De si viajamos en el tren viendo el paisaje acercarse o alejarse.

Feliz 2010, aunque sea con un poco de retraso. Y que ojalá durante este año consigamos viajar al centro del cubo viendo el paisaje de frente y bebiendonos la botella, ya esté medio llena o medio vacía.


El motivo

Su ausencia ha enterrado un blog. Y ha hecho nacer otro. ¿El motivo? muy simple: volver a empezar. Aunque ya nada será lo mismo.

Ausencias del pasado